2011
Feministas indignadas sacan una pancarta
2011
Ya ha terminado
Ya pasó. Es lo que me dice mi abuela hoy.
Sigo sintiendo malestar por todo lo que ha pasado, por toda esa gente que ha escuchado mentiras que les han hecho daño. Como dice el refrán, el tiempo pondrá todo en su sitio. Yo he vivido esta campaña como una eternidad, no veía su final. Cada día temía encontrar algo nuevo en la prensa o en mi buzón para hacerme daño.
Hoy quiero de nuevo manifestar mi profundo respeto hacia todas las creencias religiosas. Yo siempre he creído en las personas y por supuesto en todo aquello que vele por su bienestar. Las injusticias me irritan vengan de donde vengan.
Me gustaría sinceramente que reconocieran públicamente las manipulaciones que han hecho con todo esto para conseguir un beneficio electoral. Quizá así podrían reparar parte del daño causado.
Creo que se han equivocado. La politica es una manera de gestionar, de relacionarte, de vivir, de actuar con los demás. No basta con difundir información, con llenarle los oídos a la gente si después no actúas en consecuencia.
Llevo años aprendiendo de Pablo Bellido, ser como es le hace grande como persona y como politico. Tengo mucha suerte de poder aprender cada día de una persona así. Me enseña que hay que ser coherente con los principios, que para saber lo que la gente necesita hay que estar cerca de ella, que la bondad hay que extenderla, le reconozco su esfuerzo ilimitado y un gran valor que sabe muy bien inculcar, la honestidad.
No me gustaría terminar sin darle las gracias a todos mis compañeros y compañeras de la candidatura y a las personas que han estado ahí porque quieren a Azuqueca. Tengo también mucha suerte de poder compartir estos 4 años de trabajo con un equipo de personas de una calidad humana increible. Con las chicas, existe mi ansiada “alianza entre mujeres” y los chicos también tienen la igualdad entre personas como la brújula para este proyecto.
Os dejo un post en el blog de Pablo Bellido resumiento la campaña electoral,
Estoy cargada de ilusión y de ganas para estar a la altura de lo que todas y todos los Azudenses se merecen.
Sandra Yagüe Sabido
2011
Ante una Ofensa, una Disculpa
No quiero que nada de lo que yo haga o diga pueda ofender a ninguna persona y como así ha sucedido, la forma de poder expresar mi arrepentimiento es transmitir mis sentimientos en forma de palabras.
Tengo que explicar que este grupo lleva creado casi un año. Ahora hay quien lo usa para ganar votos y todas y todos sabemos que no han dicho, ni dirían nada en otro momento.
Soy una mujer feminista, progresista y atea, esto no me convierte en mala persona, ni en una persona intolerante e irrespetuosa como hay quien intenta hacer ver.
Comparto espacios de mi día a día con amigas y amigos católicos, con parte de mi familia católica y con todas y todos mantengo una excelente relación de amistad y cariño. Estas personas, las que me conocen y saben como soy, están cerca de mí con sus creencias y yo con las mías. A veces tenemos conversaciones en las que lógicamente no coincidimos, entre bromas y con toda la libertad podemos discernir, pero siempre dentro del respeto.
El alcalde es una persona católica orgullosa de serlo con la que mantengo una excelente relación desde hace años y siempre hemos coincidido en que nos une el trabajo por el bienestar de las personas. Yo he hecho de ello mi vocación, mi profesión. Soy Terapeuta Ocupacional y llevo años trabajando con personas que necesitan estructurar de nuevo su día a día, mayores, drogodependientes, familias con problemas, etc. Dentro de estos colectivos como es normal, existen personas con una profunda convicción religiosa y otras que no la tienen. Yo estoy muy contenta de poder trabajar con todas ellas y compartir tantos momentos.
Siempre me guío por el respeto, no concibo la vida sin tolerancia ni libertad. Por este motivo quiero pedir disculpas de nuevo a todas aquellas personas que se hayan podido sentir ofendidas por alguno de los contenidos de la página que yo administro.
Sandra Yagüe Sabido
2011
AZUQUECA: El PP del resquemor y la indiferencia con la ciudadanía
Lejos de sorprender, por tan indolentes pericias políticas que empapan a la ciudadanía con un goteo constante de resquemor, el Partido Popular de Azuqueca ha pasado a una faceta de nula complicidad con las y los ciudadanos.
Siendo sincera, me gustaría que realmente no fuese así, pues como una azudense más creo que a usted, Sr. Moraga, le toca defender los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de Azuqueca y dejar a un lado la única disposición que tiene, que es emitir vituperios demagógicos y manipulados que a posteriori siempre, y doblemente a su pesar, le dejan la cara roja.
Cualquier persona que se haya postulado o se quiera pretender como gestor de un municipio, lo debe hacer practicando la política de la veracidad, que tiene como principal objetivo, desde la oposición en la que ustedes se encuentran, apoyar al gobierno de Azuqueca para resolver los problemas de la ciudadanía a la vez que colaborar en la mejora de la ciudad en la que vivimos.
En estos momentos, lejos de la época de bonanza en la que nos encontrábamos, Azuqueca ha seguido creciendo en servicios e infraestructuras para que todas y todos sus ciudadanos independientemente de la clase social y de la posición económica en la que se encuentren, tengan las mismas oportunidades.
Por eso creo que lo mejor para Azuqueca de Henares es que quien tenga que gestionar y repartir en tan difícil escenario económico y social, sea un partido progresista, con un alcalde que se desvive por la igualdad de derechos entre las personas y por qué no decirlo, que el Sr. Pablo Bellido ha cristalizado en su ciudadanía que la vida en Azuqueca trata a todas las personas con la misma dignidad.
El PP de Azuqueca, no puede decir lo mismo. Durante los seis meses que el Sr. Moraga estuvo como alcalde, lo único que hizo fue paralizar proyectos puestos en marcha por el anterior gobierno progresista de Florentino García. Afortunadamente tuvo que llegar la nueva corporación municipal, con Pablo Bellido a la cabeza para volver a encauzar el bienestar de la ciudadanía azudense.
Desgraciadamente para Azuqueca de Henares, el Partido Popular de Azqueca, el Sr. Moraga prioriza su política devastadora, la politica de la indiferencia con la ciudadanía.
Le invito, Sr. Moraga, a que haga algún ejercicio de autocrítica, para que el en el tiempo electoral que se avecina evite proferir semejantes ordinarieces demagogas, y se deje impregnar de honradez empezando por incitarle a elaborar propuestas constructivas en “pro” de los intereses de Azuqueca de Henares.
Sandra Yagüe Sabido
Secretaria de Igualdad de JSAZU
2010
LA VÍCTIMA QUE NO MUERE
María era una joven llena de energía, con muchas ganas de aprender, de vivir con esa esencia que tienen algunas personas, de querer generar cambios en lo que le rodea y en los que les rodean.
A pesar de haber sido educada en el seno de una familia de costumbres poco igualitarias en la que la madre era la única responsable de las tareas del hogar, ella nunca terminó de asimilar ese rol. María siempre piensa que hay cosas más importantes que tener la casa en perfecto estado.
Su padre, como muchos otros en esa época, defensor del patriarcado, siempre le decía que debería buscar un hombre con dinero para casarse. Así sería una hija de provecho.
Cuando llegó la hora de formar una familia, resultó que el hombre elegido no era todo lo que el padre había querido para salvaguardar la vida de María.
El padre cuestionaba continuamente la elección de su hija, ya que, como buen patriarca la única elección buena era la suya propia.
A pesar de todas las dudas sembradas, María se casó con el hombre que ella había elegido.
Este hombre era el hijo pequeño de una familia en la que también la desigualdad había empapado a cada uno de los miembros.
Este tipo de familias en los 70 era de lo más corriente. María había sido preparada para llevar una casa perféctamente, pero además ella había aprendido a hacer otro tipo de cosas que en aquellos años solían hacer mayoritariamente los hombres. Su marido no sólo no sabía hacer nada para llevar un hogar, sino que había asumido que lo de llevar el hogar era algo de mujeres. En su casa eran la madre y las hermanas las únicas que hacían ese tipo de cosas, es más, la madre nunca le había dejado hacer nada, si lo intentaba, le decía: “tu vete con tu padre a ayudar”.
María se casó con él y rápidamente tuvieron a la primera hija. El trabajaba en un pequeño negocio que habían montado y María trabajaba en el negocio también, complementandolo con las tareas de la casa, el cuidado de la niña y la gestión económica del negocio y de la casa.
Un buen día María, buscando completar esa gran parte de su vida vacía, decidió presentarse en las listas municipales del ayuntamiento para ser concejala.
Aquello no le gustó nada a su marido. María era muy útil para todo, le dedicaba todo el tiempo a la casa, a la niña, al trabajo y a el mismo. Por supuesto a él nunca se le pasó por la cabeza que quizá a María le haría ilusión ser concejala y hacer algo para otras personas que no fuesen él.
María vivió de nuevo esa sensación que tuvo cuando se enfrentó a su padre para casarse.
La felicidad en María comenzó a crecer, ser concejala para ella era ilusionador. Comenzó a ver que a su alrededor no solo la exigían, sino que la felicitaban por cosas que hacía. Ella se sentía viva, su autoestima brotaba.
Su marido se empezó a incomodar, a María la reclamaban de muchos lugares y él, ya no se sentía el único protagonista por que María ya no le dedicaba todo su tiempo. En ese momento comenzó a manipular emocionalmente a María. Si llegaba un poco tarde a casa o si él llegaba antes que ella, ponía caras largas o simplemente la ignoraba. Con el tiempo esto fue aumentando, las caras largas pasaron a ser dañinas frases. María comenzaba a sentir lo que él quería, sentía que estaba dejando de lado sus responsabilidades en la casa, en el negocio y que no le dedicaba todo el tiempo que debía a su marido.
Cuando pasó la legislatura, a María le ofrecieron ser alcaldesa. Por supuesto ella pensaba que esto si que le haría tener menos tiempo y que a su marido no le gustaría nada, tenía razón. Él ya comenzaba a tener celos incluso cuando ella se arreglaba. No la decía ni una palabra pero las largas caras y los enfados manipuladores hacían todo.
María dejó la política con un gran dolor interior, con frustración pero curiosamente con esa sensación que él había querido que tuviera, que hacía lo que debía.
Durante bastantes años María se dedicó a “lo que debía”, la casa, el trabajo, la educación de su hija, la gestión económica del negocio y de la casa y tiempo para su marido. Su ilusión al igual que su felicidad se fueron apagando. La autoestima la encontraba solo en las palabras de las pocas personas con las que se relacionaba.
Con cuarenta y pocos años, María en su búsqueda de la felicidad, decidió presentarse a un examen de oposición. En realidad lo que ansiaba era sentir que era útil (¿que curioso verdad?). Durante tantos años trabajando al lado de su marido nunca se sintió útil por que era “lo que debía hacer”.
A su marido esto, cómo era previsible no le gustó nada. Comenzaron las caras largas, las manipulaciones emocionales y María tuvo otra vez la misma sensación.
María consiguió la plaza. Durante los primeros meses siguieron las manipulaciones y María triplicaba los esfuerzos, no solo hacia todo lo de antes, la casa, la hija, la gestión económica de la casa y del negocio, su nuevo trabajo y…..el negocio familiar (por que para el marido de María el negocio era familiar y el trabajo de María, solo de María. Me refiero al trabajo claro, la nómina también era familiar).
A pesar de todo lo que hace, María sigue sintiendo que no es útil, que sola no es capaz de ir a ningún sitio, que sin su marido no es nada y por supuesto ella no se considera una mujer maltratada. “¡El maltrato es otra cosa!”, dice María, “las cosas antes eran así y….yo ya no voy a cambiar nada por que yo estoy bien”.
Para María hoy, su trabajo es el único espacio de libertad, el trabajo le da la poca y única autoestíma que tiene. María no quiere coger vacaciones y si puede, va con gripe a trabajar.
Sandra Yagüe Sabido
2010
PROMOCIONANDO PUBLICAMENTE LA DESIGUALDAD
Ni un mal sueño, ni una película. En pleno siglo XXI me resigno a ver lo que me cuesta creer y que me lleva a luchar y defender con más fuerza el progreso feminista.
Han pasado ya bastantes días del revuelo derechista y popular que tuvo lugar con De la Riva, alcalde de Valladolid, Dragó, Neira y algun personaje más, como Dimas Cuevas, pero yo como muchas otras personas, sorprendida y ofendida lo anclo en mi memoria.
Estos representantes de la ciudadania, personajes públicos y demás seres con repercusión social, considerados por mí como alabadores conscientes o inconscientes, pero siempre interesados por el machismo, cargan cada día sus armas para defenderse de la igualdad con una munición muy potente, el machismo y el sexismo.
Una interesada guerra mantenida en el tiempo por los grandes defensores de la desigualdad entre seres humanos, por los mismos valedores del patriarcado, va dejando huellas retratadas en víctimas, algunas mortales y otras que siguen siendo torturadas con las armas del machismo día tras día.
Preocupante me parece que estos defensores de la desigualdad, también promotores de torturas y muertes, sigan representando y también informando a sus propias víctimas. Pero más alarmante me suena que el Partido Popular, mantenga, respete y defienda a legionarios de la homofobia y luchadores del patriarcado disfrazados de misericordiosos alcaldes, senadores, directores y comunicadores.
El PP, el Promotor Político de la desigualdad sigue manteniendo el analfabetismo feminista en sus filas y consintiendo por tanto que solo hablemos de victimas de la violencia machista cuando ya las han asesinado.
Sandra Yagüe
Sª de Igualdad de Juventudes Socialistas de Azqueca de Henares.
2010
Drogodependencia, salud mental y género
Cada mañana trabajo con y para ell@s. Si me diese por ahí, podría hacer una media y el resultado sería que paso más tiempo con ell@s que con mi familia o con mis amig@s. El punto de cordura que encuentro fuera del trabajo, a veces no es mayor que dentro.
El pasado miércoles, trabajando sobre los conocimientos que tienen de la afección de las drogas sobre su salud mental, les lancé un ejercicio muy sencillo: “decidme una palabra que defina como os sentís con vuestro trastorno mental”. Entre muchas palabras, hubo una que me hizo pensar largo rato después: MARGINACIÓN.
En mi reflexión, intententé encajar y crear argumentos para desmontarme a mi misma y a ellos que el hecho de tener un trastorno mental implica rechazo social. Es difícil desmontar esta percepción.
En el caso de ser mujer y tener un trastorno mental, la realidad es más dura. Si por el hecho de ser mujer ya hay un recorte de oportunidades y barreras para la igualdad política, cultural, social y económica, cuando se une un problema de salud mental aumenta la MARGINACIÓN.
Es simple, no se “mira” igual a una persona que padece migrañas y necesita acudir al médico especialista que a una persona con un trastorno límite de la personalidad y tiene que ir al psicólogo. No se habla con la misma libertad de una afección física que de una problema psicológico y no se ve afectada de la misma manera una mujer con problemas de salud mental que un hombre.
Sandra Yagüe

